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jueves, 2 de febrero de 2012

La Alta Costura también se recicla.

Eva Zingoni (Buenos Aires, 1975)


Hace más de dos años que Eva Zingoni persigue por París el rastro perdido de las telas que un día hicieron brillar a las que desfilan por la alfombra roja y soñar a las que miran desde la barrera de terciopelo. La diseñadora argentina, mitad española, mitad italiana, dejó su trabajo como responsable de los encargos VIP de Balenciaga -en los albores de la crisis financiera y en contra de la opinión de amigos y conocidos- para crear su propia marca movida por "la indignación" que le producía ver cómo las grandes casas se pueden permitir desechar tejidos. "No sé si es porque vengo de un país pobre como Argentina, pero esto me volvía loca", confiesa Zingoni.

Su moda "de recuperación de residuos de la alta costura", como ella la denomina, deriva en un gusto por lo ecléctico a través de piezas de líneas depuradas cuyos precios oscilan entre los 200 y los 1.000 euros. Eva Zingoni aprendió en Balenciaga, bajo la batuta de Nicolas Ghesquière, la búsqueda de la perfección en la factura final de las prendas, además de desquitarse de ese halo de diseñadora "tan perjudicial cuando tienes delante a Cate Blanchett o Mick Jagger", apunta. De su etapa en Ralph Lauren absorbió el movimiento acompasado y medido al milímetro de una gran maquinaria de la moda. Y del paso por la agencia de Li Edelkort -gurú holandesa de la moda-, el ojo crítico para captar la tendencia.

Esta mezcla de experiencias comienza a materializarse en grandes fábricas a las afueras de París, ciudad en la que reside desde que terminó sus estudios de imagen y sonido en la Universidad Complutense de Madrid, previo Erasmus en Italia. "A través de distintos contactos suelo enterarme de los talleres a los que las firmas envían su stock para evitar grandes gastos en almacenaje", explica Zingoni. Conseguida la pista, emprende un camino de sorpresa e incógnita. "Da igual que imagine un invierno en colores rojizos, de bosque y hojas muertas. Si cuando llego a comprar me encuentro con telas pastel, tengo que volver a empezar el proceso creativo".

Zingoni cuenta historias limitadas por los tejidos a partir de las tendencias que unos crearon en un momento y lugar diferentes. "No puedo permitirme elegir, no tengo ese lujo. Ahí reside la dificultad de este proyecto. El reto está en darle una vuelta a lo que una vez se llevó". Aunque su empresa resulte complicada, tiene al mismo tiempo el acicate de crear piezas únicas que combinan telas de distintas firmas -que asegura no poder desvelar-, sin apenas competencia: "No conozco a casi nadie que diseñe con este tipo de materiales". Las tres colecciones que ha creado en el corto tiempo que lleva independizada se han elaborado íntegramente en París. Meses después de cerrar esa etapa de nueve años en Balenciaga, donde también era responsable de los bordados y la línea Edition (dedicada a reproducir los diseños históricos del modisto vasco), se encerró en su casa y con la ayuda de dos costureros de la firma creó su primera propuesta. "Francia es lo que conozco, donde he trabajado y estudiado [tras terminar sus estudios universitarios en Madrid pasó por el Instituto Francés de la Moda y el Studio Berçot], pero además en Balenciaga los fabricantes me contaron los problemas que tienen porque muchas empresas se están yendo a China", relata Zingoni. "Me siento cerca de su causa y por eso decidí quedarme en París".

Los altos costes viraron la senda de su negocio, la diseñadora encontró tres talleres externos con los que trabajar y se mudó a un pequeño atelier cerca del Sena de donde salen cada temporada los diseños que presenta en la Semana de la Moda de París. La puerta de salida de sus piezas a tiendas multimarca de Japón, Italia, España, Bélgica y Francia, y el lugar al que también acudieron los periodistas, "responsables de muchas de las clientas que tengo", asegura Zingoni. Mujeres de todas las edades y estilos, "con un lado masculino, fuerte personalidad y en constante búsqueda de algo distinto", define. Tras pasar por la última edición de la Semana de la Moda de Londres, convocada por los grandes almacenes británicos, Eva Zingoni suma entusiasmo e ilusión no solo para seguir diseñando, sino conquistando mercados, siempre con la energía de ese desasosiego que la animó a cambiar el lujo por el sueño de la infancia. "Puede sonar un poco pretencioso, pero he conseguido sacar adelante mi marca anticipándome a una manera de trabajo que se ha demostrado propia de la crisis: el poder de adaptación y la creatividad".


5 comentarios:

Moda Inteligente dijo...

Muy buen artículo! Sí señor! Dando propaganda a algo que lo merece!

Ciertamente es muy arriscado hacer ahora una nueva firma, pero, si ha sido profesional de Balenciaga... a ver cómo le irán las cosas :D

un saludo Voguedelicious!

desde http://modarentable.blogspot.com

Mani dijo...

Oh my, her pieces are so amazing!
<3

Aarón Hernández dijo...

Muchas gracias, Moda Inteligente, la verdad es que me pareció de lo mas valiente por su parte estando tan segura y confortable con Balenciaga. Pero ole su valor.
Me pareció bastante interesante hablar de ella.

Gracias por visitar el blog ^^

Thaks, Mani, for visit me. Do the work who she are doing its very difficult.

TENDENCIOSA dijo...

hola guapo!!pues te deseo toda la suerte del mundo para ti tambien! los que estamos en esto sabemos lo duro q es pero también lo bonito q es!estes post ha sido genial!un besazo enorme!

Aarón Hernández dijo...

Hola!
Muchas gracias por ese comentario, ha sido genial y motivador!
La verdad es que sí que cuesta, mi número de seguidores lo dice todo xD
Pero por otro lado, ver las visitas que tengo en menos de una año ayuda un poco más.

Algún día espero llegar a lo que tú, que tienes un blog espectacular llego de seguidores que como yo sabemos apreciar tu buen trabajo :)

Gracias por venir y poner ese maravilloso comentario.

Un besazo para ti también!